Don't be Duped

01-28-2018Holy Catholic Marriage

“We do not fight flesh and blood, we fight principalities” (Eph. 6:12). All arguments, disagreements, conflicts and wars are from the destructive enemy. Conflict has a basis in one of the seven deadly sins with pride as the root: “My way; I deserve that; my idea; my money; I will get even; I’m right; I’m angry with you; I don’t love you anymore; I fear you don’t like me; I won’t say I am sorry; it’s not my fault.” Sixty-six percent of first marriages fail because the evil one is allowed to manipulate the feelings of the couple into angry arguments, fights and hurt feelings. If you argue and can’t get along with your spouse, you are in a very dangerous place as the evil one wants to destroy your sacramental marriage. No one wants to be duped and yet we are used when we let the evil one provoke us into fights and arguments with our beloved. It always goes back to pride, self- love, fear, getting even and hurt feelings.

Share this with your spouse. Calm down! The real enemy is not your spouse. Dedicate yourself to live your love for God through increased prayer and the sacraments. Live your love for your spouse by serving with genuine love and self-sacrifice. Change the habits and behaviors that are causing issues. Take responsibility for hurting your spouse. Attend reconciliation and ask Jesus to give you the graces to make amends with your spouse. Ask for the forgiveness of not only Jesus but also your spouse. Don’t be a pawn of the evil one.

No te dejes engañar

“No nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes" (Efesios 6:12). Todos los argumentos, desacuerdos, conflictos y guerras son del enemigo destructivo. El conflicto tiene una base en uno de los siete pecados capitales siendo el orgullo la raíz: “Mi camino; me lo merezco; mi idea; mi dinero; voy a vengarme; estoy en lo cierto; estoy enojado contigo; ya no te amo; temo que no me quieres; no voy a decir que lo siento; no es mi culpa.”Sesenta y seis por ciento de los primeros matrimonios fracasan porque el maligno puede manipular los sentimientos de la pareja en discusiones de enojo, peleas y sentimientos heridos. Si usted discute y no puede llevarse bien con su cónyuge, se encuentra en un lugar muy peligroso porque el maligno quiere destruir su matrimonio sacramental. Nadie quiere ser engañado y sin embargo, estamos acostumbrados cuando dejamos que el maligno nos provoque en peleas y discusiones con nuestro amado. Siempre regresa el orgullo, amor propio, miedo, venganza y el herir los sentimientos.

Comparte esto con tu cónyuge ¡Tranquilízate! El verdadero enemigo no es tu cónyuge. Dedícate a vivir tu amor a Dios a través de la oración en aumento y los sacramentos. Vive tu amor por tu cónyuge sirviéndole con amor genuino y auto sacrificio. Cambia los hábitos y comportamientos que están causando problemas. Toma responsabilidad al lastimar a tu cónyuge. Asiste a la reconciliación y pide a Jesús que te dé las gracias para hacer las paces con tu cónyuge. Pide el perdón no solo de Jesús pero también de tu cónyuge. No seas un peón del maligno.

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